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Gaudí

Obra Arquitectónica

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Parque Güell
(1900-1914)
Calle de Olot. Barcelona

En julio de 1899 el industrial Eusebi Güell adquirió una extensa finca en la montaña Pelada de Barcelona para construir una urbanización de lujo, en medio de la naturaleza y con vistas a la ciudad, basada en el modelo de las ciudades jardín que se construían en Inglaterra en aquellos años. Su idea era dividir el terreno en 72 parcelas, donde cada cliente edificaría su casa. Güell encargó la urbanización de la finca y la construcción de los espacios comunes a Gaudí, que en 1900 empezó a trabajar en este proyecto. Dos años más tarde se vendió la primera parcela, pero ya no se vendería ninguna más, a pesar de los esfuerzos de Güell. Así, en 1914, dado el fracaso comercial de la iniciativa, Gaudí abandonó las obras, una vez completados los servicios básicos del recinto. Nueve años más tarde, el ayuntamiento de Barcelona compró el parque Güell y lo abrió como jardín municipal.

Si el parque Güell fue un fracaso empresarial, como obra arquitectónica y urbanística es sin duda una de las más sobresalientes y célebres de Gaudí, que en aquel momento pasaba de la cincuentena y entraba en su etapa de madurez artística. El arquitecto diseñó dentro de la finca una red de caminos plenamente integrados en el entorno, que para salvar el desnivel del terreno incorporan fantásticos viaductos y pórticos. Para acceder al conjunto se preveían varios accesos, pero Gaudí solo construyó la entrada principal, flanqueada por dos pabellones, uno de portería y otro de servicios, de sorprendentes y sugestivas formas blandas. Pasada la entrada, una monumental escalera, presidida por una fuente con forma de dragón, conduce a los ámbitos centrales del parque. Uno es la sala hipóstila, un espacio con 86 columnas de reminiscencias griegas, concebido para albergar el mercado. El otro, encima de esta sala, la gran plaza, que Gaudí rodeó con un insólito banco, de perfil serpenteante, decorado con trencadís por su colaborador Josep Maria Jujol. 

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